miércoles, 20 de marzo de 2019

CONCEPTO E INTRODUCCIÓN DE INDUSTRIAS CULTURALES



Se puede tomar el concepto de “Sociedad del Conocimiento” de Peter Drucker expuesto en su libro La era de la discontinuidad (Drucker, 1969), donde utilizó una serie de datos y proyecciones económicas realizadas anteriormente por Fritz Machlup para vaticinar que, a finales de los años 70, el sector del conocimiento generaría la mitad del PIB mundial.

Este nuevo enfoque se caracterizaría por un cambio en la creación de valor, en los atributos o factores que explican el consumo y en el rol de los Estados en los procesos de desarrollo.

Lo anterior puede verse representado por la evolución que ha tenido el PBI mundial  en cuanto a su composición sectorial, pasando de una economía industrial productora de bienes hacia una economía basada en el desarrollo del conocimiento, la creatividad y la innovación que, en conjunto con otros elementos, constituyen el sector de los servicios, llegando actualmente a representar dos tercios de su PIB. Es decir, cerca del 67% de la producción de riqueza está representada no tanto por bienes tangibles –como por ejemplo la producción de automóviles, maquinarias, alimentos o incluso la minería– sino más bien por una economía basada en los servicios, como el turismo, la innovación e investigación, el transporte, la recreación, servicios financieros y personales en general (OMC, 2008).
La evolución de las industrias creativas se ha dado principalmente en los países desarrollados. Es así como han volcado parte importante de sus presupuestos y esfuerzos en potenciar la economía del conocimiento, invirtiendo importantes recursos en investigación y desarrollo (I+D) con el objetivo de estimular principalmente el sector de los servicios, entre ellos las industrias creativas. Los resultados son claros y evidentes: los países desarrollados han logrado transformar sus economías hacia sectores donde el capital y potencial de desarrollo se centra en el conocimiento, característica fundamental del sector de los servicios. Se constata de esta forma que a mayor nivel de desarrollo de los países, mayor es la importancia del sector compuesto por los servicios, alejándose así de sectores productivos primarios relacionados, por ejemplo, con la explotación de recursos naturales, como la agricultura o la minería. La fuerte inversión que año a año destinan los países desarrollados en la implementación de procesos de fomento y ejecución de I+D tiene por objeto precisamente potenciar el sector de los servicios, como es el caso de las industrias creativas. De hecho, estudios realizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señalan que “no es correcto argumentar que los países ricos inviertan más en I+D porque son ricos, sino que son ricos porque invierten más en I+D.” (CNIC, 2007: 12).
Dicho proceso de transformación, desde una economía industrial hacia una economía global del conocimiento, es crucial para entender de qué manera y por qué la cultura y el arte, gradualmente, comienzan a posicionarse en las ciencias económicas. Esto ocurriría en la medida en que se genera el consenso de que, además de su valor en cuanto a actividades portadoras de simbolismos y representaciones sociales, las actividades creativas y culturales poseen también un valor económico cuantificable, y sumado a lo anterior, se valida el reconocimiento de que el estímulo de las industrias creativas está ineludiblemente ligado a mejoras en el nivel de desarrollo del territorio intervenido.
Si bien la definición de industrias culturales y creativas ha variado en el tiempo, para la Unesco, el término industria cultural se refiere a: “Aquellas industrias que combinan la creación, la producción y la comercialización de contenidos creativos que sean intangibles y de naturaleza cultural. Estos contenidos están normalmente protegidos por copyright y pueden tomar la forma de un bien o servicio”.
Las industrias culturales incluyen generalmente los sectores editorial, multimedia, audiovisual, fonográfico, producciones cinematográficas, artesanía y diseño (Unesco, 2006: 2).
El término industria creativa por su parte, supone un conjunto más amplio de actividades que incluye a las industrias culturales más toda producción artística o cultural, ya sean espectáculos o bienes producidos individualmente. Las industrias creativas son aquellas en las que el producto o servicio contiene un elemento artístico o creativo substancial e incluye sectores como la arquitectura y publicidad (Unesco, 2006: 2).Cabe aclarar que en este proyecto ambos términos se utilizarán como sinónimos.
Dichas definiciones han llevado a que los países establezcan diversas conceptualizaciones respecto a las denominaciones de industrias creativas e industrias culturales que, si bien es cierto que están relacionadas, presentan diferencias principalmente respecto del tipo de actividades que se considerarán para caracterizarla.
Esta definición de sectores es luego operativizada en las instancias de caracterización y en la generación de instrumentos de apoyo y políticas públicas asociadas al fomento y desarrollo de los mismos.
Para el presente estudio, consideraremos las industrias culturales y creativas como:
Aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial (Unesco, 2010: 17).


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